Diario de un reportero / El periodista que hablaba 17 idiomas

Diario de un reportero

*El periodista que hablaba 17 idiomas *Que Porfirio Díaz lo maiceó con $50 mil *Kapuscinski cubrió 25 frentes bélicos

Luis Velázquez 30 de junio de 2012

DOMINGO Carlos Denegri hablaba 9 idiomas

A mita del siglo XX, Carlos Denegri estaba considerado como el mejor reportero del país y de América Latina.

Y como dijera Julio Scherer García, también era ‘’el más vil’’.

En misiones especiales había recorrido los cinco continentes, entrevistando a los personajes públicos más importantes de su tiempo.

En Excélsior publicaba todos los días la columna política ‘’Arsénico’’, pero de igual manera, publicaba crónicas y reportajes de sus viajes por el mundo.

Dirigía, además, la edición semanal de Excélsior llamada ‘’Revista de Revistas’’, y de la que años después fuera director el escritor y cronista Vicente Leñero.

Además, tenía un programa radiofónico diario y un programa televisivo semanal. Denegri hablaba nueve idiomas, y con tal bagaje cultural andaba en el planeta siguiendo la pista a los hechos más singulares y trascendentes.

Uno de sus libros se llama ‘’Luces rojas en el canal’’, y otro, ‘’29 estados de ánimo’’, el conjunto de sus crónicas periodísticas como enviado especial de Excélsior en la campaña presidencial de Adolfo López Mateos.

LUNES El cronista de dos revoluciones

A los 27 años de edad, John Reed viajó de Estados Unidos a la frontera norte de México para cronicar la revolución durante cuatro meses consecutivos al lado de Pancho Villa.

Su maestro, Lincoln Stefens también llegó a México, viajando en el mismo ferrocarril con John Reed, pero prefirió reportear al lado de Venustiano Carranza.

Reed se convirtió en amigo de Pancho Villa, quien le llamaba ‘’Juanito’’.

Sus crónica están publicadas en un libro llamado ‘’México insurgente’’, convertido en libro de estilo en las facultades de Comunicación de Estados Unidos, en tanto nadie se acuerda de Lincoln Stefens.

Después, John Reed viajó a Rusia a cronicar la revolución al lado de Lenin, con quien solía platicar sobre el destino del movimiento armado, sentándose los dos en unas sillas tan de cerca que las rodillas de sus pies se rozaban.

Lenin apreció tanto el trabajo reporteril de John Reed que incluso le escribió la introducción a su libro sobre Rusia intitulado ‘’Diez días que estremecieron el mundo’’. Su cuerpo quedó sepultado en la Plaza Roja de Moscú.

MARTES “El pata de perro”

La infraestructura cultura de Ryzard Kapuscinski para el ejercicio reporteril estaba armada de la siguiente manera.

Uno. Estaba graduado como doctor en Historia, y con esa mirada reporteaba los días y los hechos.

Dos. Hablaba ocho idiomas, leía en ocho idiomas, estudiaba en ocho idiomas, y entrevistaba a la gente común y sencilla de cada pueblo en ocho idiomas.

Tres. En el día reporteaba y escribía sus notas informativas para la agencia polaca, y en las noches, escribía sus libros, las vivencias y experiencias tenidas en el transcurso de cada día. Su vida social era lo más restringida posible. Mientras los otros reporteros echaban desmadre y se emborrachaban, Kapuscinski escribía en su cuarto.

Cuatro. Como reportero fue un ‘’pata de perro’’. Cubrió 25 frentes bélicos y recorrió en misión periodística cuatro de los cinco continentes.

Cinco. Nunca, jamás, buscó a los políticos encumbrados en el cargo público como objeto de una entrevista periodística. Siempre frecuentaba a la gente, al ciudadano común y sencillo, para que le hablaran del estilo personal de cada político para ejercer el poder.

Seis. Durante toda su vida siempre privilegió el periodismo por encima de la familia. Hubo ocasiones cuando internado en África permaneció dos años sin reunirse con su esposa y su única hija. Incluso, su hija decía que su padre era un extraño para ellas dos. Fue considerado el mejor reportero del mundo en el siglo XX.

MIÉRCOLES El reportero que desafió a Benito Juárez

Tío de Francisco Zarco, condiscípulo de Guillermo Prieto, maestro de Ignacio Manuel Altamirano, admirado por el gran cronista y luchador cubano, José Martí, respetado por el poeta francés, Víctor Hugo, preso en el castillo de San Juan de Ulúa, en Veracruz, y preso en el penal de Tlatelolco, en la ciudad de México, Ignacio Ramírez vive en el altar de la patria periodística de México y de América Latina.

En los primeros años del gobierno de Benito Juárez, Ignacio Ramírez fue, al mismo tiempo, secretario de Educación Pública, secretario de Justicia, secretario de Fomento y director general de la Nación para la aplicación y ejecución de las leyes de Reforma, de las que fue autor.

Pero cuando Juárez quiso reelegirse por segunda ocasión, Ignacio Ramírez renunció al gabinete y se convirtió en un feroz y documentado crítico y opositor.

“El Nigromante”, su apodo para la eternidad, fundó veinte periódicos en la ciudad de México, de los cuales fue director y reportero. Hablaba 17 idiomas, nueve lenguas indígenas y siete lenguas extranjeras. Y además, leía libros publicados en todos y cada uno de esos idiomas.

Desde ahí, miraba el mundo. Y aun con todos los cargos públicos desempeñados y los puestos directivos en los periódicos de la época, Ignacio Ramírez murió pobre.

Incluso, después de que renunciara al gabinete de Juárez, el presidente Juárez le ofreció en regalo (para regresar a su lado) un terreno gigantesco para construir su casa e Ignacio Ramírez se lo devolvió, y además, lo publicó como una denuncia en el periódico. Así eran los reporteros de aquella época…

JUEVES Porfirio Díaz los encarceló

Filomeno Mata es otro héroe periodístico en el altar de la patria.

En las tres décadas y cachito de la dictadura porfirista se publicaron 1,250 periódicos, la mayoría al servicio de Porfirio Díaz Mori.

De los pocos, excepcionales periódicos críticos se cuenta ‘’El Diario del Hogar’’, propiedad de Filomeno Mata, el maestro y amigo de Ricardo Flores Magón, el periodista más famoso de aquella época, con su periódico ‘’Regeneración’’, y su partido político, el Partido Liberal Mexicano.

Sin embargo, habría de referir que Filomeno Mata imprimió de gratis en la imprenta de su propiedad el periódico de Flores Magón, hasta que tuvo vida propia y pudo vivir de los donativos de los mexicanos antiporfiristas. Porfirio Díaz metió en la cárcel a Filomeno Mata en 36 ocasiones, en tanto a Flores Magón lo encarceló 41 veces.

‘’El Diario del Hogar’’ echaba chispas, fuego crítico a la dictadura porfirista, en un país donde el dictador financiaba a la mayor parte de reporteros y columnistas de la época.

VIERNES Regalito de Porfirio Díaz a James Creelman

En el mes de noviembre de 1908, el reportero norteamericano, James Creelman, entrevistó a Porfirio Díaz para un reportaje de 50 páginas a publicarse en una revista de Estados Unidos, y en donde el mayor escándalo fue aquel cuando el dictador expresara que el pueblo de México ‘’ya estaba listo para la democracia’’.

Creelman había estudiado leyes, pero el periodismo lo llamó desde el primer momento. Inició como reportero en un periódico de una iglesia episcopal en Nueva York, pero apenas agarró confianza y vuelo se incorporó al New York Herald, donde empezó a revolucionar los géneros periodísticos combinando la entrevista con el reportaje en el mismo texto.

El periódico París Herald lo miró desde el edifico de enfrente y lo sedujo enviándolo de inmediato a Europa, donde, entre otros personajes, entrevistó al gran escritor ruso, León Tolstoi y al Papa León XIII.

Después de su aventura reporteril en Europa, regresó a Estados Unidos, y Joseph Pulitzer, el magnate periodístico que estableciera un codiciado premio con su apellido, lo convenció para incorporarse al New York World como corresponsal en la guerra entre Japón y China.

Entonces, publicó unos reportajes sobre la violencia japonesa con tanto éxito que William RandolphHearst, el otro gran magnate periodístico de Estados Unidos, se lo llevó al New York Journal, y quien luego enseguida lo envió a cubrir el conflicto bélico entre griegos y turcos.

Después, ingresó a la revista Pearson’s Magazine como editor asociado, cuando en EU estaba de presidente,su amigo Theodore Roosevelt.

Enrique Creel, embajador de México en EU, e Ignacio Mariscal, secretario de Relaciones Exteriores de Porfirio Díaz, convencieron al dictador de la entrevista con James Creelman, argumentando sus prendas periodísticas. Los malosos de entonces aseguran que Porfirio Díaz ‘’maiceó’’ a Creelman con 50 mil pesos.

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